martes, 25 de agosto de 2015

EL ESPINOSO TEMA DE LA AUTORIDAD

EL ESPINOSO TEMA DE LA AUTORIDAD


No es raro encontrar cierto pudor a la hora de abordar el tema de la autoridad en las comunidades religiosas. En algunas el mismo nombre de “superior o superiora” para designar al que ejerce autoridad formal se ha sustituido por el de “responsable” o algún otro que resulta políticamente más correcto en nuestro tiempo. Y sin embargo, la Psicología de los grupos sigue manteniendo tenazmente que difícilmente puede funcionar correctamente un grupo humano sin lo que solemos llamar liderazgo formal.
La temática del liderazgo es muy antigua, pero muy reciente en su tratamiento psicológico. Sin embargo todos tenemos una importante serie de prejuicios bien establecidos acerca de lo que es y debe ser una persona con autoridad. Puede ser importante reflexionar brevemente sobre ello.
Si de veras sucede que la autoridad es un elemento constitutivo de la estructura de la comunidad, eso quiere decir que ese rol supone una ayuda necesaria para hacer que el grupo camine hacia sus objetivos. O, dicho de otra manera, quiere decir que un líder es necesario para dar respuesta a algunas necesidades de primer orden de la comunidad. Y ya esta formulación nos está preguntando qué necesidades son esas, y por medio de qué actuaciones un líder puede ayudar a solucionarlas.
Han sido varios los autores que han intentado responder a la pregunta, planteándose cuáles son las funciones que un líder desempeña en un grupo si es que tiene verdadera autoridad. Basándome en un viejo artículo de R. Lippitt podemos responder con cierta útil concisión:

Toda autoridad desempeña, quiéralo o no, cuatro funciones primordiales:

A. Función simbólica.
B. Función de toma de decisiones.
C. Función de movilización para la acción.
D. Función de información y consejo.

LA FUNCIÓN SIMBÓLICA.- responde a un hambre del grupo poco saciada en el tiempo actual. Hemos renunciado a demasiados símbolos, y nos creemos poco necesitados de símbolos nuevos. Cuando son los símbolos los que nos dan sentido de cuerpo, de pertenencia, de trascendernos a nosotros mismos. En un mundo carente de símbolos todos necesitamos más de personas significativas. Un Superior debe saber bien qué parte de la carga que ha de llevar sobre los hombros le viene dada por la realidad de las cosas, y qué parte por la carga simbólica que la comunidad le atribuye.
Todo grupo necesita de símbolos: escritos fundacionales, personas significativas, edificios, por qué no. Pero en el día a día una gran fuente de simbolismo y cohesión es la figura del que tiene autoridad. Esa es, en parte, la razón psicológica por la que un Superior no puede dimitir de una de sus principales funciones: la de servir de depositario de sentimientos importantes y ayudar a encauzarlos de la mejor manera posible.

LA FUNCIÓN DE TOMA DE DECISIONES.- tiene un significado más obvio: todo grupo necesita que el hecho cotidiano de tomar decisiones, aunque sea cosa de todos, se condense en algunas personas de forma especial. Aunque la psicología no haya dejado de plantearse en los últimos cincuenta años el problema de la mayor o menor participación de todos, y haya dedicado mucha energía a dilucidar cuál es la manera mejor de tomar las decisiones en grupo.

LA FUNCIÓN DE MOVILIZACIÓN PARA LA ACCIÓN.- pone, más que ninguna otra, al grupo y al que lo preside, ante la claridad de sus motivos. En este punto la reflexión será sobre todo personal. El superior como motivador tiene que tener él mismo sus propios motivos para la acción muy claros. Pero eso requiere una indagación interior de los propios engaños, un conocimiento de hasta qué punto es el narcisismo el que guía sus acciones o se guía sinceramente por un más noble motor interior.

LA FUNCIÓN DE CONSEJO.- finalmente, hace alusión a que un grupo necesita que alguien cuide también de las personas. Conocemos líderes a los que se preocupan mucho las obras, platean eficaces intervenciones estructurales, aunque se vean acusados de descuidar a las personas. Y a otros, que dan tanta prioridad a los problemas personales y familiares de las personas que apenas disponen de tiempo para planificar la pastoral de conjunto o la innovación que necesita la acción común.
Y sin embargo, todos los autores y especialistas en esta materia, están de acuerdo en que, sin un lugar de consejo e información, es imposible que un grupo cualquiera logre objetivos de clase alguna.


CONTINUARÁ…. “Reflexiones sobre las funciones de la autoridad”