lunes, 4 de febrero de 2013

CARACTERÍSTICAS DE UN LÍDER (POSTULANTE)


CARACTERÍSTICAS DE UN LÍDER
(POSTULANTE)
  • Que tenga un entendimiento favorable con todos, para opinar, proponer y aceptar las ideas de los demás dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que sepa escuchar al hermano con atención y esmero su opinión y junto con él, llegar a un acuerdo dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que posea un espíritu aventurero y descubridor, curioso y animoso para que vitalice al grupo que busca encaminarse hacia Cristo dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que sea caritativo, pensar en los demás, evitando ser egocéntrico pero el ser caritativo dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que posea equilibrio emocional para acercarse a los demás dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que sea iniciador, que invite a diferentes actividades en orden a la superación y reflexión del hermano dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que posea coherencia con lo que predica y hace para crear un clima de “CONFIANZA Y DE RESPETO” entre sus hermanos.
  • Que abandone la idea de ser autosuficiente, acaparador (“Quien mucho abarca poco aprieta”, dice el dicho bien dicho) de las actividades o cargos para que pueda generar “CONFIANZA Y RESPETO”.
  • Que sepa brindar oportunidades o espacios para que los demás hermanos puedan desenvolverse dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que sea humilde, reconociendo que puede equivocarse, para que de esa manera pueda brindar apertura a sus hermanos dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que posea un carácter maduro, de acuerdo a su edad, para no dejarse manipular y/o perturbar por terceros o ya sea en ciertas circunstancias que puedan desestabilizar al grupo, pero generando “CONFIANZA Y RESPETO” en el grupo.
  • Que sea transparente, dando ejemplo de “RESPETO” en la labor que desempeñe.
  • Que sea conciente de su realidad que vive y lo que sucede fuera de su entorno para generar “CONFIANZA Y RESPETO”.
  • Que sepa acoger la diversidad y pluralidad de todo lo que percibe sin imponer sus ideas o lo que le parece, pero todo conducido dentro de un clima de “RESPETO” para que en comunidad se decida.
  • Que sea un líder que proclame y anuncie “DENTRO DE UN CLIMA DE RESPETO”.
Una posible definición de “GRUPO”:
Pluralidad de personas que se relacionan entre sí, integradas en torno a intereses y objetivos comunes, y que participan en actividades comunes.
De esta definición surgen tres elementos que no pueden faltar en un grupo cualquiera:
·         Personas que constituyen el elemento efectivo.
·         Objetivos que constituyen el elemento ideológico.
·         Actividades que constituyen el elemento operacional.

Para acentuar la necesidad de cada uno de estos tres elementos por igual, conviene observar en qué forma se encuentran los elementos señalados en estos tipos de agrupación de personas: en un partido de fútbol, una aula de clase, una huelga de empresa, una reunión de profesores para examinar la disciplina del plantel, una junta médicos para realizar una intervención quirúrgica, una junta comunal.
Al grupo juvenil lo caracteriza el encuentro armónico de los tres elementos; el logro de uno u otro contribuirá a la realización de los demás.
Cada integrante del grupo debe moverse, además, bajo la premisa que debe primar en toda circunstancia: “el RESPETO” y si esto no funciona, a pesar de lo acordado, debe ser retirado del grupo.
La formación “grupal” hacia una integración de las personas para el logro de unos objetivos comunes mediante actividades determinadas en grupo tendrá tres cauces: formación por la acción, para la acción, y en la acción.
El joven, no tan amigo de la teoría, prefiere ir directamente a lo concreto al trabajo, a la actividad; la misma acción le descubrirá la necesidad de capacitarse con el estudio y la reflexión, para que la actividad sea más efectiva, corregir las fallas que la experiencia le enseña, hacer más razonable y lógica su actividad; su continuidad en la acción grupal será también fuente de información, preparación, capacitación. De ahí que todo trabajo juvenil deba recoger toda la gama de intereses de los jóvenes: deporte, acción, reflexión, canto y oración, recreación y descanso, evaluación…
La organización será el resultado de la creatividad y de la experiencia; supone la motivación de las personas que quieran crear una amistad, trabajar en grupo; supone la selección de unos objetivos establecidos por todos, que respondan a las inquietudes de los participantes; supone establecer unos recursos o posibilidades para realizar los proyectos; supone estructurar el grupo en comités de coordinación, de responsabilidades varias…
Todo esto exige muchas sesiones de trabajo, particularmente sesiones para trabajar mucho en la tarea del mutuo conocimiento, que es condición necesarísimo para lograr la integración de todos; algunas actividades como deporte, paseos, actividades sociales, diálogos de grupo ayudarán a realizar la integración afectiva del grupo.
Conviene sobremanera que cada sesión del grupo tenga en su agenda de actividades la dinámica de conocimiento o integración, la dinámica de reflexión o estudio, la dinámica de programación de nuevas actividades y evaluación de las ya realizadas.
Para la organización de los encargados, conviene antes conocer la bastante las capacidades y/o cualidades de los integrantes para un mayor acierto en la selección de los llamados a coordinar.

PROCESO EVOLUTIVO DE UN GRUPO

Como la persona humana, también los grupos tienen un proceso: nacimiento – infancia – adolescencia – juventud – adultez.
El grupo nace un día determinado y a través de un “hecho concreto”: una iniciativa, un encuentro, una reunión, un propósito…los grupos juveniles suelen celebrar sus “cumpleaños” apagando velitas.
La infancia – adolescencia de un grupo tiene más o menos las mismas características de un niño, de un adolescente: el joven llega por primera vez a un grupo con cierta expectativa y temor; llega con curiosidad: observa mucho, comienza a conocer nuevas caras, a hacer nuevas amistades; recibe impresiones diversas, comienza a relacionarse con otros, se siente inseguro y por lo mismo busca protección en alguien que le brinde simpatía; la acogida que se halle en el grupo será garantía de confianza y bienestar.
Llegarán las primeras crisis de un grupo: las diferencias de opinión, la autoafirmación de unos a costa de otros, la aparición de sub – grupos rivales o contestatarios de los objetivos o actividades programadas, los conflictos personales o de hogar proyectados sobre el grupo, etc.
El tino del coordinador o asesor ayudará a superar con éxito la crisis que está llamada a ser un momento de adquisición de madurez personal y grupal.
El conocer las causas de los diversos problemas, el diálogo leal y creativo, un espíritu generoso de colaboración para el bien del grupo serán recursos para la solución de la crisis grupal.
El proceso evolutivo llevará al grupo de una etapa de inmadurez (individual – grupal) a una de madurez (individual – grupal); la infancia y adolescencia de los grupos adolecen de signos de inmadurez; incapacidad para establecer los objetivos del grupo, la existencia de camarillas o grupos cerrados, la desmotivación para las actividades, incapacidad para la evaluación leal y objetiva, las discusiones sobre cosas sin importancia, el miedo al compromiso, la elección de los más antiguos o los más fuertes para asumir las responsabilidades…
El mismo proceso evolutivo del grupo hace que éste vaya superando las etapas de grupo – equipo – comunidad.
El grupo (que corresponde a la infancia – adolescencia) tiene estas características: Algo muy propio de este momento es el querer “estar juntos”, como una de las primeras razones por las que forman los grupos; en cuanto a la autoridad, en esta etapa, aparece una persona con signos de “jefe” que asume toda la responsabilidad, en lo que respecta a las actividades, éstas manifiestan cierta ambivalencia: los miembros del grupo reclaman participación pero al mismo tiempo no quieren participar; las relaciones en el grupo son sobre todo de tipo funcional.
El equipo (corresponde a la etapa de la juventud) está caracterizado por unas manifestaciones concretas; las relaciones del grupo dejan de ser funcionales para hacerse relaciones interpersonales; en el “equipo” todos los miembros asumen todas las dimensiones del equipo: fines, objetivos, actividades, dificultades, logros… La autoridad ya no aparece en un “jefe”; se comparte la responsabilidad; se habla de un coordinador que hace el papel de fuerza unificadora: Lo propio de un equipo es “hacer” y su punto de mira no es tanto el esfuerzo exigido sino el resultado obtenido.
La comunidad (corresponde a la etapa de adultez) es la última etapa de este proceso; las características más notables son: A nivel de personas éstas llegan a constituir un verdadero “nosotros” en lo afectivo, en las ideas, en las actividades; ya no es tanto una organización en cuanto un organismo vivo y armónico; la autoridad más que poder es un servicio encaminado al bien de los demás. Las actividades reflejan el ambiente de una auténtica convivencia humana entre personas; el diálogo y el amor son el diálogo de la “comunidad”; ya no es un simple “estar juntos”, ni tampoco un “hacer”, sino una “comunión de personas”.