miércoles, 25 de septiembre de 2013

ESTA ES LA PÁGINA DEL ENCUENTRO MJD II



Objetivo:
Continuar seguir dando pasos para retomar nuestro trabajo, reformular nuestros proyectos y unificar a la Jóvenes de la Familia Dominicana en el Perú.

Temas/talleres:
Los Medios de Comunicación en la Orden: Redes Sociales (Tema).
Manejo de Emociones (Taller).
El Carisma de la Orden (Tema).
Perfil del Joven Dominico (Taller).
*A esto se le añadirá la formulación, por parte de los participantes, de una Propuesta de “Proyecto MJD Nacional”, y así poder acercarnos a nuestro objetivo.

Contactos:
Facebook: Movimiento Juvenil Dominicano (mjd-srl)
Correo: mjd@peru.op.org
Fr. Alex Valdivia (acompañante MJD-Lima y encargado del Encuentro Nacional):
Correo: dominicjav@hotmail.com
Teléfonos:
Claro:                       991169060
Movistar (RPM): (#)959697846

El día 27, por la tarde se hará la recepción de los jóvenes participantes, y por la noche tendremos un momento para conocernos.
Todas las comunidades participantes deberán presentar un PowerPoint no más de cinco minutos, donde se mostrará la historia y labor del grupo.
Cada comunidad participante deberá preparar un acto artístico (baile, danza, canto, etc.) propio del lugar de donde proceden, no más de diez minutos, para la noche cultural. En caso que los jóvenes de la comunidad sea muy reducido o cuente con los medios para ello, podrán preparar únicamente el PowerPoint no más de diez minutos de presentación.
Proporcionarnos un correo electrónico a donde podamos enviar la ficha de inscripción, y devolverlo de forma virtual lo antes posible, puesto que habrá límite en cuanto a jóvenes participantes.

YA ESTAMOS LISTOS PARA EL ENCUENTRO DEL MJD TEMPORADA II EN LA CIUDAD DE LIMA

HAZ CLICK EN EL VIDEO...COMENZAMOS ESTE 27 DE SETIEMBRE, TENDRÁS TODA LA INFORMACIÓN AL ALCANCE...

miércoles, 5 de junio de 2013

Audiencia general contra el desperdicio: Tirar comida a la basura es robarla de la mesa del pobre

Audiencia general contra el desperdicio: Tirar comida a la basura es robarla de la mesa del pobre

Papa Francisco: Quejarse a Dios no es pecado

Papa Francisco: Quejarse a Dios no es pecado

TEMARIO DE TRABAJO

PROPUESTA

1. LA VIDA COMUNITARIA y el tipo de relación que existe entre nosotros: ¿Hay o no una auténtica relación entre nosotros? ¿Qué es lo que compartimos entre nosotros: el alimento, el sueldo (estipendios de misas, retiros y otros), la movilidad, el trabajo en conjunto, o también algo más personal y esencial para el crecimiento de cada uno, como la experiencia de Dios, los bienes del Espíritu, la Palabra de Dios? ¿Por qué la incomprensión u otras actitudes insignificantes impiden a menudo que nos comuniquemos? ¿Por qué tanta comunicación de poca importancia y de tan escasa calidad? ¿Estamos realmente seguros de que nos conocemos unos a otros, de que nos acogemos en el corazón unos a otros? ¿No podríamos tener la humildad de aprender a expresar la riqueza de la vida en común también a través de determinadas formas comunicativas como el discernimiento comunitario, la revisión de vida o la corrección fraterna (hay que entender bien lo que es corrección fraterna)? Frente a estas preguntas podrían servirnos para especificar otros tantos “compromisos concretos” o si fuera necesario para revisar el horario de cada día, para permitirnos la posibilidad real de una comunicación enriquecedora y planificar con fechas algunas actividades y fechas importantes a celebrar en los diferentes momentos.

 2. Otro tema es la “comunicación, la imagen que da la comunidad de sí al exterior” ¿cómo nos comunicamos con el mundo exterior y cómo testimoniamos de modo sencillo y comprensivo sus valores? Propongo pensar una actitud que solemos tener todos de “incomprensión” entre nosotros ¿acaso no podría ser reflejo, principalmente, de la pobreza de la comunicación entre nosotros, y la consecuencia de nuestra incapacidad para compartir con quien sea los bienes del Espíritu? Estar habituados a un cierto tipo de comunicación en el seno de nuestra comunidad “sirve también para aprender a comunicarse de verdad, permitiendo después a cada uno, en el “APOSTOLADO”, “confesar la propia fe” en términos fáciles y sencillos, a fin de que todos la puedan comprender y gustar”. Esto mismo vale también para un cierto modo de hacer “apostolado”, o para la actividad misma que estamos llevando a cabo: ¿Es capaz de “expresar a Dios”, de confesar su amor por todos, por los pobres y necesitados (no es tanto el área económica y afectiva) en particular? ¿Existe tal vez otro estilo que permita reflejar de modo más inmediato el amor del Padre? ¿O podríamos quizá abrirnos a algo nuevo y más coherente con nuestro espíritu y con el ministerio de la evangelización? Y en esta misma línea ¿Habrá que precisar mejor la naturaleza y la función de la propia comunidad (lo que ofrecemos a la comunidad de nuestro entorno, grupos, fraternidades etc), de sus roles y responsabilidad? Pero no en abstracto, sino siempre en relación con un valor prioritario.

 3. La vida de oración podemos revisarla convenientemente a la luz de un valor central como es el de la “comunicación interpersonal”. Con mucha frecuencia, nuestra oración es solitaria, individual ( nuestra misa conventual), una relación con un Dios “privado” (eso damos a los fieles), no participada, y de este modo nuestra experiencia de Dios permanece en secreto, no se pone a disposición de los demás, no se deja fructificar de cara al crecimiento y la santidad de todos. ¿Qué podemos decir sobre el crecer juntos ante Dios en un camino de santidad comunitaria? Nuestra oración, de hecho, ¿Es experiencia de comunicación y comunión, o deja a cada uno cómodamente encerrado en su individualidad (veamos nuestra participación de la liturgia y el oficio de lectura cada día? ¿Practicamos algún beneficio eclesiástico: con qué espíritu y empeño? ¿Está abierta nuestra oración a los laicos, para que también ellos gusten la belleza de Dios y canten sus alabanzas? ¿”Comunica” nuestra oración esta belleza? ¿La anuncia y da testimonio de ella? Además, ¿Es la nuestra una oración profundamente marcada por el carisma, que pueda llevarnos a la experiencia mística de nuestro Padre Santo Domingo para que también nosotros podamos vivirla? Ciertamente, esto se verifica con el ritmo diario, semanal y anual de la oración en sus diversas expresiones (de la eucaristía a la liturgia de las horas, de su dimensión penitencial a la contemplativa); de sus momentos importantes y de revisión (retiros anuales o mensuales), pero siempre en consonancia con el valor central.

 4. Áreas de una vida de consagración: tenemos los siguientes aspectos que a veces corren el riesgo de no recibir la atención que se merecen: Los votos, la formación permanente, la animación vocacional y otros. Este modo de “proyectar” la vida es ya en sí mismo formación permanente que se prolonga en el tiempo con los instrumentos y utensilios de la vida cotidiana que cada uno experimenta entre los hermanos y hermanas que el Padre ha puesto a mi lado como mediación misteriosa de su “acción formadora”.


PAUTAS PARA ELABORAR UN - PROYECTO COMUNITARIO - "HOY"





 “Proyecto Comunitario” 

El PC nace del convencimiento de que se puede discernir que se puede hacer en este
“hoy” de la historia que nos ha tocado vivir, sin pretender saber exactamente cómo 
será el mañana; no se deja llevar por la pasión efervescente que quiere descifrar o 
prever el futuro a “largo plazo”, sino que se contenta con proyectar el futuro más 
inmediato, el que se puede ver y comprender desde ahora. Pero lo hace con atención y 
pasión, no apasionamientos enfermizos, con discernimiento y coherencia, con la valentía 
de revisar después el cumplimiento de las decisiones tomadas.

“Vive y pon en práctica lo que has entendido hoy y, poco a poco, serás capaz de discernir y entender también el mañana”

El PC es un modo muy sencillo, concreto y a la medida de la comunidad local de actuar al menos, en lo acordado, haciéndola operativa según las posibilidades reales de la comunidad misma a través de una elección de vida coherente y común, y de un modo de ser y de trabajar a través de una opción apostólica precisa en cuanto a su modalidad y objetivos – finales e intermedios -, y una estrategia programada en el tiempo y sustentada por todo lo que permita su realización concreta.

Es mejor que el PC no sea tan bonita y tan ideal que resultaría vano en las pequeñas cosas de cada día; o porque es demasiado abstracta y, por lo demás, difícil de entender hasta el punto de escapar a la posibilidad de una verificación regular; o porque es demasiado vaga en sus objetivos y tan distante de la vida de todos que no apasiona a ninguno; o porque la propuesta ha sido formulada sólo por unos cuantos y está muy lejos de los intereses de los demás hasta el punto de que queda muerta sobre el papel, como una teoría que no ha sido capaz de convertirse en estilo existencial, en vida o germen de vida que nunca ha llegado a ver la luz.

Así pues, el PC, precisamente en virtud de su situación actual en la que vivimos, permite aplicar una teoría, la que plateemos, haciéndola “viva” y, al mismo tiempo, proporciona “espíritu” y “orden”, “finalidad” y “modalidad” a la acción, volviéndola “inteligente” y “orientándola” hacia una meta. Dicho de otro modo, al hacer un “proyecto” y, sobre todo, al hacerlo juntos, evitamos convertirnos en “esos” teóricos empedernidos que piensan que basta con tener unas ideas claras acerca de la “teología de la vida consagrada” o del “propio carisma” para renovarlo todo o imponer ideas que no concuerdan en el desarrollo de la vida de “comunidad”; así como tampoco se corre el riesgo de que nos convirtamos en meros operarios rutineros que cifran propuestas exclusivamente en el “hacer”, en el “organizar”, en el “correr”, sin “perder tiempo” discutiendo y programando.

Tres significados fundamentales y progresivos de “proyectar”:

Tenemos que “adoptar”, no pintarnos pajaritos en el aire que nuestra comunidad es la “comunidad modelo”, donde todos nos conocemos por lo que hacemos y decimos; adoptar ante uno mismo, ante la vida y ante el futuro próximo a corto plazo una “actitud constructiva”, “valiente” y “confiada”.

EL PROYECTO COMUNITARIO es: 

“un instrumento con el que, como comunidades locales, nos decimos a nosotros mismos: Qué queremos hacer, Qué tenemos que hacer, Cómo lo podemos hacer, Cuándo y Con qué medios”


INVITACIÓN PARA ESTE 24 DE JUNIO


lunes, 4 de febrero de 2013

NEW NOVICES


RETIRO PROVINCIAL 2013 / PROVINCIA SAN JUAN BAUTISTA DEL PERÚ Y VICARIATO REGIONAL SANTA ROSA DE LIMA DE ESPAÑA


CARACTERÍSTICAS DE UN LÍDER (POSTULANTE)


CARACTERÍSTICAS DE UN LÍDER
(POSTULANTE)
  • Que tenga un entendimiento favorable con todos, para opinar, proponer y aceptar las ideas de los demás dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que sepa escuchar al hermano con atención y esmero su opinión y junto con él, llegar a un acuerdo dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que posea un espíritu aventurero y descubridor, curioso y animoso para que vitalice al grupo que busca encaminarse hacia Cristo dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que sea caritativo, pensar en los demás, evitando ser egocéntrico pero el ser caritativo dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que posea equilibrio emocional para acercarse a los demás dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que sea iniciador, que invite a diferentes actividades en orden a la superación y reflexión del hermano dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que posea coherencia con lo que predica y hace para crear un clima de “CONFIANZA Y DE RESPETO” entre sus hermanos.
  • Que abandone la idea de ser autosuficiente, acaparador (“Quien mucho abarca poco aprieta”, dice el dicho bien dicho) de las actividades o cargos para que pueda generar “CONFIANZA Y RESPETO”.
  • Que sepa brindar oportunidades o espacios para que los demás hermanos puedan desenvolverse dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que sea humilde, reconociendo que puede equivocarse, para que de esa manera pueda brindar apertura a sus hermanos dentro de un clima de “RESPETO”.
  • Que posea un carácter maduro, de acuerdo a su edad, para no dejarse manipular y/o perturbar por terceros o ya sea en ciertas circunstancias que puedan desestabilizar al grupo, pero generando “CONFIANZA Y RESPETO” en el grupo.
  • Que sea transparente, dando ejemplo de “RESPETO” en la labor que desempeñe.
  • Que sea conciente de su realidad que vive y lo que sucede fuera de su entorno para generar “CONFIANZA Y RESPETO”.
  • Que sepa acoger la diversidad y pluralidad de todo lo que percibe sin imponer sus ideas o lo que le parece, pero todo conducido dentro de un clima de “RESPETO” para que en comunidad se decida.
  • Que sea un líder que proclame y anuncie “DENTRO DE UN CLIMA DE RESPETO”.
Una posible definición de “GRUPO”:
Pluralidad de personas que se relacionan entre sí, integradas en torno a intereses y objetivos comunes, y que participan en actividades comunes.
De esta definición surgen tres elementos que no pueden faltar en un grupo cualquiera:
·         Personas que constituyen el elemento efectivo.
·         Objetivos que constituyen el elemento ideológico.
·         Actividades que constituyen el elemento operacional.

Para acentuar la necesidad de cada uno de estos tres elementos por igual, conviene observar en qué forma se encuentran los elementos señalados en estos tipos de agrupación de personas: en un partido de fútbol, una aula de clase, una huelga de empresa, una reunión de profesores para examinar la disciplina del plantel, una junta médicos para realizar una intervención quirúrgica, una junta comunal.
Al grupo juvenil lo caracteriza el encuentro armónico de los tres elementos; el logro de uno u otro contribuirá a la realización de los demás.
Cada integrante del grupo debe moverse, además, bajo la premisa que debe primar en toda circunstancia: “el RESPETO” y si esto no funciona, a pesar de lo acordado, debe ser retirado del grupo.
La formación “grupal” hacia una integración de las personas para el logro de unos objetivos comunes mediante actividades determinadas en grupo tendrá tres cauces: formación por la acción, para la acción, y en la acción.
El joven, no tan amigo de la teoría, prefiere ir directamente a lo concreto al trabajo, a la actividad; la misma acción le descubrirá la necesidad de capacitarse con el estudio y la reflexión, para que la actividad sea más efectiva, corregir las fallas que la experiencia le enseña, hacer más razonable y lógica su actividad; su continuidad en la acción grupal será también fuente de información, preparación, capacitación. De ahí que todo trabajo juvenil deba recoger toda la gama de intereses de los jóvenes: deporte, acción, reflexión, canto y oración, recreación y descanso, evaluación…
La organización será el resultado de la creatividad y de la experiencia; supone la motivación de las personas que quieran crear una amistad, trabajar en grupo; supone la selección de unos objetivos establecidos por todos, que respondan a las inquietudes de los participantes; supone establecer unos recursos o posibilidades para realizar los proyectos; supone estructurar el grupo en comités de coordinación, de responsabilidades varias…
Todo esto exige muchas sesiones de trabajo, particularmente sesiones para trabajar mucho en la tarea del mutuo conocimiento, que es condición necesarísimo para lograr la integración de todos; algunas actividades como deporte, paseos, actividades sociales, diálogos de grupo ayudarán a realizar la integración afectiva del grupo.
Conviene sobremanera que cada sesión del grupo tenga en su agenda de actividades la dinámica de conocimiento o integración, la dinámica de reflexión o estudio, la dinámica de programación de nuevas actividades y evaluación de las ya realizadas.
Para la organización de los encargados, conviene antes conocer la bastante las capacidades y/o cualidades de los integrantes para un mayor acierto en la selección de los llamados a coordinar.

PROCESO EVOLUTIVO DE UN GRUPO

Como la persona humana, también los grupos tienen un proceso: nacimiento – infancia – adolescencia – juventud – adultez.
El grupo nace un día determinado y a través de un “hecho concreto”: una iniciativa, un encuentro, una reunión, un propósito…los grupos juveniles suelen celebrar sus “cumpleaños” apagando velitas.
La infancia – adolescencia de un grupo tiene más o menos las mismas características de un niño, de un adolescente: el joven llega por primera vez a un grupo con cierta expectativa y temor; llega con curiosidad: observa mucho, comienza a conocer nuevas caras, a hacer nuevas amistades; recibe impresiones diversas, comienza a relacionarse con otros, se siente inseguro y por lo mismo busca protección en alguien que le brinde simpatía; la acogida que se halle en el grupo será garantía de confianza y bienestar.
Llegarán las primeras crisis de un grupo: las diferencias de opinión, la autoafirmación de unos a costa de otros, la aparición de sub – grupos rivales o contestatarios de los objetivos o actividades programadas, los conflictos personales o de hogar proyectados sobre el grupo, etc.
El tino del coordinador o asesor ayudará a superar con éxito la crisis que está llamada a ser un momento de adquisición de madurez personal y grupal.
El conocer las causas de los diversos problemas, el diálogo leal y creativo, un espíritu generoso de colaboración para el bien del grupo serán recursos para la solución de la crisis grupal.
El proceso evolutivo llevará al grupo de una etapa de inmadurez (individual – grupal) a una de madurez (individual – grupal); la infancia y adolescencia de los grupos adolecen de signos de inmadurez; incapacidad para establecer los objetivos del grupo, la existencia de camarillas o grupos cerrados, la desmotivación para las actividades, incapacidad para la evaluación leal y objetiva, las discusiones sobre cosas sin importancia, el miedo al compromiso, la elección de los más antiguos o los más fuertes para asumir las responsabilidades…
El mismo proceso evolutivo del grupo hace que éste vaya superando las etapas de grupo – equipo – comunidad.
El grupo (que corresponde a la infancia – adolescencia) tiene estas características: Algo muy propio de este momento es el querer “estar juntos”, como una de las primeras razones por las que forman los grupos; en cuanto a la autoridad, en esta etapa, aparece una persona con signos de “jefe” que asume toda la responsabilidad, en lo que respecta a las actividades, éstas manifiestan cierta ambivalencia: los miembros del grupo reclaman participación pero al mismo tiempo no quieren participar; las relaciones en el grupo son sobre todo de tipo funcional.
El equipo (corresponde a la etapa de la juventud) está caracterizado por unas manifestaciones concretas; las relaciones del grupo dejan de ser funcionales para hacerse relaciones interpersonales; en el “equipo” todos los miembros asumen todas las dimensiones del equipo: fines, objetivos, actividades, dificultades, logros… La autoridad ya no aparece en un “jefe”; se comparte la responsabilidad; se habla de un coordinador que hace el papel de fuerza unificadora: Lo propio de un equipo es “hacer” y su punto de mira no es tanto el esfuerzo exigido sino el resultado obtenido.
La comunidad (corresponde a la etapa de adultez) es la última etapa de este proceso; las características más notables son: A nivel de personas éstas llegan a constituir un verdadero “nosotros” en lo afectivo, en las ideas, en las actividades; ya no es tanto una organización en cuanto un organismo vivo y armónico; la autoridad más que poder es un servicio encaminado al bien de los demás. Las actividades reflejan el ambiente de una auténtica convivencia humana entre personas; el diálogo y el amor son el diálogo de la “comunidad”; ya no es un simple “estar juntos”, ni tampoco un “hacer”, sino una “comunión de personas”.


Speech Timothy´s