domingo, 12 de diciembre de 2010

REMEDIOS PARA CONSERVARSE DE BUEN HUMOR

REMEDIOS PARA CONSERVARSE DE BUEN HUMOR

En un lugar donde se encontraban enfermos entristecidos y agotados se le dividió en tres grupos. Al primero sólo se le aconsejaron remedios espirituales: rezar, resignarse, pensar en el cielo. Al segundo sólo se le proporcionaron remedios terapéuticos: pastillas, inyecciones, paseos, música, etc. Y al tercero se le dosificaron ambas cosas: al lado de los remedios espirituales se le añadieron los remedios materiales.
El resultado fue el siguiente: los que usaron sólo remedios del espíritu, se curaron en un cuarenta por ciento. Los que usaron remedios materiales se curaron en un cuarenta por ciento. Y los que usaron ambos remedios, los del cuerpo y los del alma, se curaron en un noventa por ciento, casi todos. Con lo que quedó demostrado que es necesario utilizar ambas medicinas, las del alma y las del cuerpo, si uno quiere conservarse alegre y de buen humor.
Veamos, pues, alguno de los remedios más efectivos para obtener la paz y el buen ánimo:

1. Hay que comer bien. Verduras, frutas, leche, queso, carne, etc. Muchas veces una persona está triste porque no está bien alimentada. Alimentos pobres en vitaminas traen malos humores.

2. Dormir bien. “Si quieres acabar con tu compadre, quítale la siesta y llévalo a dormir tarde”, decía un antiguo refrán. Dicen los médicos que la tristeza produce sueño, pero también es cierto que el sueño no aceptado produce tristeza.

3. No hay que tener miedo a hacer el ridículo. No tomarse tan en serio a sí mismo porque esto causa inquietud.

4. No buscar los motivos secretos de las acciones o palabras de los demás. Huyamos de pensar: ¿Por qué hizo esto? ¿Por qué diría aquello?

5. No ser exageradamente tímido o susceptible. Esto eleva un muro en torno a sí, que aísla. Y ya sabemos el adagio latino: “Tristis eris, si solus eris” (Triste estarás si te quedas solo).

6. Dedicarse a ocupaciones placenteras. ¿Quién no tiene predilección por una u otra ocupación? Pues hay que dedicarse a dicha actividad cuando el mal humor quiera asaltarnos. Ya decía el Papa Pío XI: “El diablo le tiene a veces casi tanto miedo al que está ocupado como al que está rezando. Porque el trabajo aleja el aburrimiento”.

7. No afanarse ni entristecerse pensando en los problemas del futuro. A veces una persona se atormenta por cosas que nunca van a suceder. Una mujer norteamericana que vivía angustiada por el futuro de su familia, fue a consultar a un siquiatra, y éste, por toda respuesta, le leyó una frase de Jesús.