sábado, 16 de octubre de 2010


Elementos básicos de la Formación



“Humano, cristiano, intelectual y pastoral” estos cuatro elementos deben de estar presentes en cada una de las etapas de la formación, aunque uno pueda predominar en alguna de ellas. En realidad, no existe un modelo válido para todos los tiempos, pero sí, una matriz de trabajo personal y cristiano para aprender a vivir teniendo como centro a Cristo y el carisma de la Orden; aunque aquellos que vienen, no vienen específicamente por el carisma de la Orden. Los dominicos nunca se forman simplemente para sí mismos; son formados para la predicación del Evangelio a todo el mundo (LCO 1, VI).
Se debe poner énfasis en el desarrollo humano y cristiano de los candidatos y dando un espacio a cada uno de ellos para tener una cierta independencia en la esperanza de que una saludable independencia llevará a una no menos saludable interdependencia. Hay que tener muy en claro que NO es la vida religiosa, sino una preparación para la misma.

Es por esta razón que los formandos deben ver en nosotros:

1. hombres de fe, que se ayudan mutuamente en su camino y que se saben al servicio de los demás.
2. hombres de esperanza en el futuro de la Orden y en su misión dentro de la Iglesia, que vean en nosotros hombres religiosos que creen en el poder de la gracia para superar las limitaciones humanas que viven todo el día en presencia del Espíritu.


Nosotros:
1.
crear condiciones favorables al proceso de formación de cada formando.
2. el trabajo de Formación debe ser prioritario y no un complemento a otro trabajo en la comunidad.
3. velar por las necesidades prioritarias de los formandos entre ellos su “historia personal”, “historia familiar” su “historia sexual-afectiva” y todo lo que ello conlleva como cristiano.
4. debemos respetar el nivel propio de los jóvenes, sin pretender que hayan llegado a nuestro nivel de desarrollo o de convencimiento. No debemos exigirles el mismo comportamiento en el apostolado, en el trato con los pobres y frente a las cosas externas, que nosotros hemos adquirido después de muchos años de vida religiosa. Hay que dejar a los jóvenes en la libertad y la iniciativa de crecer y de elegir.

Bases

“Relaciones humanas y Formación Cristiana”

Interactúan entre la vida laical – cristiana de cada formando y la comunidad a la que se está “insertando”. Se ve el grado de madurez humana; nivel cultural; equilibrio afectivo de acuerdo a su edad; espiritual y aptitud para vivir en comunidad. Estas bases: relaciones humanas y cristiana se basan en tres puntos principales que giran en torno a:

1. “educar”: evocar de la persona lo que ella es en su consciente e inconsciente, con su historia y sus heridas, con sus dotes y debilidades, para que pueda conocerse, realizarse, mejorar y sobre todo en torno de la figura de Jesús bajo el carisma de la Orden:
“Fraternitas”: diálogo, escucha de la palabra del otro, acompañamiento... “Veritas”: sinceridad, franqueza, rectitud de corazón, transparencia... “Studium”: confrontación con la Palabra de Dios, sabiduría, claridad.... “Contemplatio”: observación, admiración, oración privada y común...

2. “formar”: proponiéndoles un modelo concreto de vida y de comunidad. Es una oportunidad para desarrollar los valores humanos, de tal modo que empiecen a aceptar la propia responsabilidad. Oportunidad para desarrollar la capacidad de tomar decisiones, desarrollar relaciones normales con los demás –hombres y mujeres. Oportunidad para desarrollar relaciones permanentes, preparación para la vida de comunidad y como ayuda para apreciar el don de la amistad humana y la elección del celibato.


3. “provocar”: en ellos, dar a lo máximo, lo que los hace “ser”: conscientes de sus puntos fuertes y de sus deficiencias. Se toma en consideración el ejercicio de la autonomía personal y la aceptación de la propia sexualidad.